
El film, que con una impactante secuencia inicial deja claro la dimensión turbia que adquirirá la historia, y amenaza también con devenir en una especie de "La Habitacion del Hijjo" versión splatter, va, en cambio, desgranando un transcurso envolvente apoyado en una narración que, si bien no sea algo nada visto pues algunas secuencias como el recurso a un teólogo amigo que les pone en el camino de la misteriosa secta parece un poco traída por los pelos, o el encuentro que nos recuerda a El Silencio De Los Corderos como desesperado intento del protagonista para averiguar algo conel presento líder de la secta, un tal Santini en una impagable interpretación de Carlos Lasarte, resultainquietantemente entretenida hasta el desenlace final.

La trama gira en torno a la obsesiva investigación de una madre, Claudia (Emma Vilarasau), ayudada por un ex-policia, Massera (Karra Elejalde), para recuperar a su hija que creía desaparecida en un cruel asesinato pero misteriosamente reaparecida secuestrada por una secta pseudo-satánica cuyo objetivo esla búsqueda de la verdad, el mal, el extasis absoluto a traves del dolor, liderados por un mad-doctor de orígenes turbios en los campos de exterminio nazis.

Oportuna banda sonora y montaje que alterna enel desarrollo delasescenasangustiosas breaks amodo de aceleradas pesadillas quemezclan sueño y realidad ala vez quepone de relieve las obsesiionesqueviven los personajes todo ello en un discurrir sin fisuras que nos conduce aun crescendo final, si bien bastante alicorto, poco convincente que defrauda un tanto las espectativas, no desmerece el hábil desarrollo.

"Los Sin Nombre" atrapa al espectador manteniendo el suspense durnte todo el film, cosa de agradecer por estos tiempos que corren.
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