martes, 4 de diciembre de 2007

D A R K N E S S. De Jaume Balagueró.

Darkness es la producción más ambiciosa de cuantas han filmado la Fantastic Factory hasta el momento. Tras una serie de cintas de dudosa calidad artística, Julio Fernandez ha estrenado por fin la verdadera niña mimada de esa fábrica de fantasías que tutela con ahínco el conocido realizador Brian Yuzna. Denostar estos esfuerzos, que aunque mayoritariamente fallidos al menos suponen un punto de partida que se prevé madure con el paso del tiempo, constituye un vacuo ejercicio de insolidaridad e imcompresión ¿por qué no mejor reseñar las virtudes de este inusitado poryecto de filmax, sobre todo teniendo en cuenta la escasa tradición por lo fantástico que existe en España y el riesgo que supone embarcarse en un género como éste?. Por supuesto que no hay que obviar los elementos negativos de estas obras, pero lo justo es que afloren a través de una crítica constructiva que permita mejorar los filmes que esta productora pueda rodar en el futuro.
Darkness es una típica historia de casa encantada en la que, por supuesto, sus habitantes pronto comenzarán a sentir que hay algo perturbador en su entorno. La presentación de los personajes, quizás demasiado larga y algo lenta, se acompaña por piezas de previsibles sustos que nos preparan para los posteriores sucesos que marcarán definitivamente la vida de los protagonistas. Y es la evolucion de algunos de ellos, un tanto brusca y poco creible (tal y como sucede con Marco, el padre de Regina), y en general la morosidad de la trama, con un guión no tan trabajado en la introducción como en los cuarenta minutos finales(se nota que se escribió pensnado precisamente en ellos), lo que resta interés a la obra, que se vuelve demasiado apática e intrascendente. Por suerte, su conclusión es mucho más sólida y también es cierto, comercial, con sorpresas en la narración y contínuas apariciones de espectros que, cuando menos, sirven para despertar a los espectadores más amodorrados.

Se trata, en definitiva, de una decente cinta de terror que sin embargo, no permanece en el recuerdo del público. Jaume Balagueró que obtuvo cierto reconocimiento internacional con "Los Sin Nombre" construye un relato de momentos cumbre que, si bien posee secuencias bastante atractivas (el niño encerrado en la habitación con los espiritus que pueblan la casa, los pasajes que encadenan lo que sucede en la mansión y lo que le está pasando a Regina fuera de ella; la parte dramática de la historia), sale derrotado en el intento de incorporar los recursos supuestamente más rupturistas de la técnica cinematográfica actual. Sinceramente, hubiera preferido una realización mas clásica y con menos trucos de montaje y de sonido; puede que sean efectivistas, pero en ocasiones se vuelven muy, muy pesados (sobre todo cuando Balagueró mueve la cámara a lo Michael Bay, una decisión profundamente equivocada).
El reparto destaca por su competencia, con una Anna Paquin que nos transmite adecuadamente la sensación de soledad y melancolía que inunda a su personaje. Incluso Stephan Enquist, que da vida a su hermano, sorpernde por su contenido, siendo aceptables también las aportaciones de Lena Olin, Lain Glen, Giancarlo Giannini y Fele Martinez (que en realidad interpreta el típico papel "chica/o acompaña al heroe/heroiana de turno").
Carles Cases, que compone una música demasiado atmosférica y muy supeditada a los efectos sonoros, brilla con elegancia en los títulos de crédito iniciales, aportando una melodía que recuerda a la estructura de algún otro clásico del terror, donde la banda sonora suele ser alegre en sus inicios para luego oscurecerse segun avanza la trama. Sin embrgo, Cases no convence en las escenas intimistas, siendo su partitura algo llamativa con respecto a las imágenes de Balagueró, aunque, por contra, le da cierto brio a la historia cuando Regina y Carlos descubren que para sirve un curioso óvalo que se halla bajo el suelo del aterrador hogar de la muchacha.


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