El nuevo trabajo de Agustín Díaz Yanes conecta directamente con su primera y mejor película, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995). Como aquélla, Sólo quiero caminar es un ejercicio de cine negro contundente, estilizado y capitaneado por muejeres fuertes (el filme que nos ocupa no es la continuación del debut del autor, pero Victoria Abril vuelve a dar vida a su personaje en aquel). Y, como aquélla, responde al desea del cineasta de hacer una película puramente de género, sin coartadas o segundas lecturas que maniaten su historia a unarealidad cercana y reconocible por todos. Es ese respeto del autor hacia el género el punto fuerte de Sólo Quiero Caminar.El director de Alastrste (2006) adopta con pasión y sin rubor los códigos del cine negro e incluso a veces los lleva al extremo. No teme tantear lo excéntrico en el diseño de personajes y situaciones (la fiesta de disfraces o el arma defabricación casera), filma si tapujos y con estilización, la violencia y se atreve con las emociones arbnitrarias y desbocadas (véase el vinculo entre los personajes de Ariadna Gil y Diego Luna). Díaz Yanes, además, rueda con elegancia y templanza, incluso el cuerpo a cuerpo y la acción. Sólo quiero caminar es, por tanto, una propuesta definida y de factura impecable (quiz´´as demasiado, su precision y virtuosismo formal a ratos resulta demasiado estudiado). Pero algunos matices impiden que sea lo redonda que podría haber sido.
Uno es la dilatación innecesaria de algunas secuencias, como as que hacen referencia a la relación del personaje de Abril con su hijo. Otro, lo previsible de algunos giros del relato. Y un tercero, la poca naturalidad con la que están integradas las referencias a películas como Grupo Salvaje (1969)y El silencio de un hombre (1967).De las ficciones que Agustín Díaz Yanes postula expresamente en Sólo quiero caminar como pistas refereciales, quién sabe si relevantes o anecdóticas, para que el espectador comprenda a la cuatro protagonistas así como sus intenciones como guionista y director.
La peor decepción que te puedes llevar a la hora de ver este film, es que no sea uno de los mejores films españoles. Y claro te quedas con las ganas de que algun estreno, algun día, una película española te deje con la boca abierta. Sólo quiero caminar hace el intento.

(Arianda Gil Y Victoria Abril)